El Tribunal Supremo ha adoptado en Pleno que los actos de violencia que ejerce el hombre sobre la mujer con ocasión de una relación afectiva de pareja constituyen actos de poder y superioridad frente a ella con independencia de cuál sea la motivación o la intencionalidad.

Ella te pega un puñetazo, tú le pegas un tortazo, ella te pega una patada, un policía os ve y tú acabas en calabozos y condenado por violencia machista

Ayer recibíamos la noticia de que el Tribunal Supremo ha dictado una sentencia que sienta doctrina sobre algo que afecta a las peleas mutuas entre parejas aunque no tengan intención machista. 

La función de los jueces no es solamente la de dictar sentencias basándose en las leyes, sino que tienen la misión de utilizar lo que se conoce como “sana crítica” y que es un tipo de “sentido común” más profesional y solemne que tiene en cuenta la interpretación de las leyes adaptándolas al contexto en el cual se han producido los hechos presuntamente delictivos, así como las pruebas recogidas. De esta manera no caemos en el absurdo a la hora de dictar sentencias que puedan resultar poco adecuadas para resolver lo que, al final, es un conflicto entre dos individuos.

 

Diferencia entre una situación de malos tratos machistas y una discusión de pareja tóxica

En la Sentencia de 20 de diciembre de 2018 que conocíamos ayer, aún no publicada oficialmente pero filtrada en el siguiente enlace, contiene un voto particular de 4 de los 14 jueces del Tribunal Supremo que no están de acuerdo con que lo ocurrido se considere violencia machista.

Sus motivos, de forma resumida, son los siguientes: No se contiene en esa narración fáctica ninguno de los elementos de esa naturaleza que permitan entender que la agresión del varón a la mujer se produce en el marco de una relación de dominación, humillación o subordinación de esta última respecto de aquel. Por el contrario, del relato fáctico no es difícil deducir que las agresiones mutuas tuvieron lugar en un nivel de igualdad, en el que dos seres humanos, con independencia de los roles personales y sociales que cada uno pueda atribuir al otro, se enfrentan hasta llegar a la agresión física, teniendo como base una discrepancia sobre un aspecto intrascendente de su vida, discrepancia que pudiera haberse producido y tratado entre cualesquiera otras dos personas, sin implicar superioridad inicial de ninguna sobre la otra.

En el caso ocurrido, ambos se encontraban a la salida de la discoteca, estaban discutiendo porque uno quería marcharse ya y el otro no. Ella le propinó un puñetazo en la cara, acto seguido él le dio una bofetada y ella le dio una patada. En ese momento un agente de policía vio lo sucedido y él, muy seguramente aunque este dato no lo tengo confirmado, acabó detenido en comisaría de Policía Nacional. Es el procedimiento más habitual en caso de delito flagrante. Posteriomente se instruyeron diligencias en el Juzgado de Violencia contra la Mujer nº 2 de Zaragoza, a pesar de que ninguno de los dos interpuso denuncia.

Los puñetazos y demás ni siquiera dejaron lesiones, de hecho los Juzgados de Zaragoza absolvieron a la pareja, pero Fiscalía continuó hasta el Supremo

Los puñetazos y demás no dejaron lesiones pues seguramente fueron dados sin ánimo de causar daño, sino simplemente de descargar la ira que en ese momento, debido a la discusión, tenían el uno con el otro. ¿Acaso soy la única a la que todo le parece una simple riña entre una pareja que tiene una forma tóxica de resolver sus desavenencias?

Al parecer a los juzgados también les pareció así, puesto que decidió absolverles, pero a la Fiscalía eso no le pareció justo y recurrió hasta llegar a la Audiencia Provincial de Zaragoza y así hasta llegar al Tribunal Supremo, el cual acabó dictando la Sentencia del caso que nos ocupa y con las siguientes penas:

Para ÉL pena de Prisión de 6 meses y prohibición de acercarse a menos de 200 metros o comunicarse con ELLA por tiempo de 1 año y 6 meses. (Delito de violencia de género del Artículo 153.1º Código Penal)

Para ELLA pena de Prisión de 3 meses y prohibición de acercarse a menos de 200 metros o comunicarse con ÉL por tiempo de 1 año y 1 día (Delito de violencia domestica, que no de género, del Artículo 153.2º Código Penal)

 

Conclusión: Ni violencia de género ni violencia doméstica. Absolución.

Esa es mi conclusión, los hechos son claros: una pareja que no supo gestionar un desacuerdo sobre la hora de marcharse de la discoteca.

Ni violencia de género por parte de él ni violencia doméstica por parte de ella. Los juzgados de lo penal de Zaragoza absolvieron porque solo tenían dos opciones, o condenar por delitos relacionados con violencias del ámbito de la pareja y familiar o directamente absolver, puesto que al no haber resultado de lesiones, no hay otra opción. Los únicos delitos que permiten emitir condena en caso de que no haya resultado de lesiones son esos dos tipos de delitos. Por eso normalmente absuelven.

En mi opinión, ha habido una falta de “sana crítica” por parte del Tribunal Supremo, últimamente están pasando cosas raras, entre lo del impuesto de transmisiones patrimoniales y ésto, es un riesgo acudir a nuestro alto tribunal para dirimir cuestiones jurídicas.

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