Todos daban por perdido el caso, pero mi estrategia jurídica convenció al juez

Podemos haber cometido un delito en el pasado y que, aunque lo confesemos a día de hoy, no puedan condenarnos por ello porque está prescrito. Muchos opinarán que es aberrante, otros opinarán que forma parte de la idea de que todos merecemos una segunda oportunidad cuando perdemos los estribos. Nadie tiene la verdad absoluta, pero alguien decidió que nuestras leyes fuesen así. Y así son.

¿Cuándo prescriben los delitos en España?

El artículo 131 de nuestro Código Penal establece que los delitos que tengan penas de:

  • 15 o más años de prisión, prescriben a los 20 años.
  • Más de 10 años de prisión pero menos de 15, prescriben a los 15 años.

Más de 5 años de prisión pero menos de 10, prescriben a los 10 años.

Delito de estafa inmobiliaria

Era octubre de 2016 y la clienta acudía a mi despacho y su historia era la siguiente: En mayo 2011 había sufrido lo que yo calificaba, sin lugar a dudas, como una estafa inmobiliaria. Los primeros años había intentado solucionar por su cuenta el problema, enviando burofaxes, recibiendo evasivas por parte de la entidad, una de las grandes que no puedo nombrar pero solo decir que pertenece al Ibex 35. En 2013 interpuso denuncia ante los Juzgados, cuya tramitación estuvo esperando pacientemente a sabiendas de que estas cosas llevan tiempo debido a los colapsos de los juzgados. Al mismo tiempo acudió a numerosos abogados, que, con todos mis más absolutos respetos como compañeros que son, no le habían podido ofrecer solución. A partir del momento que entró por mi puerta, descubrimos 2 cosas:

1- Que la denuncia presentada en 2013 había sido extraviada en en los juzgados.

2- Que había solución y esa estafa no iba a quedar impune.

¿El delito de estafa estaba prescrito?

El único problema grave que teníamos sobre la mesa era el tema de la prescripción.

Recapitulemos: la estafa había sido cometida en mayo de 2011 y nos encontrábamos a octubre de 2016. Habían pasado 5 años y 5 meses.

El delito estaba claramente prescrito. Pero como todos sabemos, la estafa puede ser básica o agravada.

El artículo 249 habla del delito de estafa del tipo básico y es el que impone una pena de 6 meses a 3 años de cárcel.

En cambio el artículo 250 habla del delito de estafa con penas de prisión de 1 a 6 años de cárcel. ¿Por qué? Pues porque se trata de estafas cometidas sobre cosas o en circunstancias en las cuales se considera que el daño producido merece un castigo mayor.

Estos casos son, por nombrar algunos: cuando la estafa recaiga sobre cosas de primera necesidad, viviendas, u otros bienes de reconocida utilidad social; se abuse de la firma de otro; se haga sobre patrimonio artístico, histórico, cultural o científico; revista especial gravedad atendiendo al perjuicio económico en que se deje a la víctima o a su família; que el valor de lo defraudado supere los 50.000 Euros o afecte a un número elevado de personas y finalmente, el que nos interesaba para nuestro caso particular: se cometa con abuso de las relaciones personales existentes entre víctima y defraudador o aproveche éste su credibilidad empresarial o profesional.

Incluso en algunas ocasiones, cuando se juntan más de algunos de los anteriores, la pena puede subir hasta prisión de 4 a 8 años.

¿Cómo saber si el delito está prescrito?

La clave reside en saber si la prescripción de un delito debe basarse en lo que se conoce como el delito “en abstracto” su tipo básico o “en concreto” con sus tipos agravados. Pues bien, la lógica nos diría a todos que se tiene que tener en cuenta la pena el delito en concreto porque es la forma en la que se ha cometido. Pero no, tras bucear en la jurisprudencia, no paraba de toparme con el razonamiento contrario.

No obstante, no me di por vencida, bucee hasta las profundidades de libros, bases de datos jurídicas, nacionales e internacionales y argumenté hasta la saciedad, hasta que logré convencer al juez y el resultado fue que mi clienta recuperó el dinero que había pagado por algo que en realidad no era lo que había comprado y además, recibió una indemnización económica que, según me aseguró, palió el sufrimiento de todos esos años.

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